La aproximación a las tablas del río Rivadavia permite disfrutar de un bosque y una ribera en excelente estado de conservación.
En los primeros compases del recorrido destacan la presencia de aves autóctonas, un bando de cauquenes cabecigrises en las orillas, y algo de actividad de insectos en la vegetación baja, preludio de una jornada en aguas sumamente transparentes donde las truchas examinan con recelo cada lance.
Las primeras posturas dejaron claro el comportamiento de las truchas arcoíris. Situadas en zonas de corriente muy lenta, mostraban un rechazo constante a las moscas secas tradicionales, ignorando los pases por superficie.
Para adaptarnos a estas condiciones, la solución consistió en armar un aparejo al tándem. Utilizando un tricóptero montado en pelo de ciervo como elemento sustentador y flotante, montamos en punta una ninfa de pequeño tamaño. Esta combinación permitió presentar el engaño a la profundidad adecuada y con total naturalidad, logrando varias capturas. Todas ellas fueron desanzueladas y devueltas de inmediato al agua.
Hacia las últimas horas del día, la observación detallada de las orillas permitió localizar una trucha de gran porte, superando con holgura los cincuenta centímetros, apostada en una postura concreta. En esta ocasión se prescindió del tándem para volver a la superficie con un bajo fino y una imitación en culo de pato. La presentación precisa provocó la subida franca del pez, culminando la jornada con una dura pelea y su suelta en perfecto estado.
La jornada contó con el guiado y apoyo de cámara de Simón Contreras en las labores de río. Para quienes planifiquen jornadas de pesca en esta zona, las Cabañas y Parrilla Oregón en Trevelin ofrecen una excelente opción de alojamiento y gastronomía tradicional para cerrar la salida.
