luciodesdepato clip image014Que gran día , el día que vas a pescar y pescas , días que cada vez son menos pero que afortunadamente todavía quedan.
Eso es lo que les ocurrió a dos pescadores navarros en aguas aragonesas en una buena jornada de pesca.
Como de costumbre y durante años Juan Pablo y Jose Antonio amigos desde la infancia aprovechan sus ratos libres para compartir su gran afición a la pesca, en este caso de lucios.
Aquella mañana partieron pronto hacia una de las balsas que suelen frecuentar llamada EL BOLASO en las cercanías de EJEA DE LOS CABALLEROS.
Durante todo el trayecto aparte de repasar el material; has traído el pato, las aletas , el hinchador, caña, carrete, hilos, vader,.......hacían cabalas sobre como y donde pescarían.
El embalse del Bolaso se encuentra situado entre la carretera de Sádaba a Ejea de Los Caballeros a pocos km de Ejea. Su acceso está indicado desde la carretera como zona de ocio ya que allí se pueden observar varios tipos de aves que se encuentran en un recinto cerrado.
Prácticamente todo el embalse es transitable en vehículo salvo la zona de la presa en la que hay que pasar a pie.
Las orillas están cubiertas de juncos, carrizos y espadañas haciendo varios recovecos y entradas que son los que posteriormente se pescaran.
La fauna acuática que abunda va desde el cangrejo americano, perca , barbos, carpas, hasta lucios.
Una vez llegados al embalse eligen el lugar de pesca dependiendo del día que haga así como de la hora de pesca.
Ese día optaron por pescar la cola del embalse, que es menos profunda y a la cual se acercan los grandes lucios a devorar todo lo que pillan en su camino y es de su agrado.
Bajaron del vehículo y buscaron el lugar más llano y despejado para entrar al agua con el pato.
Comenzaron los preparatorios optando cada uno por poner una línea diferente para ver quien daba antes con la profundidad y la velocidad a la que tenía que ir el estrimer para que los lucios cogieran el engaño.
Juan Pablo optó por una caña 8-9 y una línea flotante del 8 con un bajo de unos tres metros aproximadamente y un estrimer de unos 13 cm de piel de conejo en un tono blanco, con destellos de flashabú y color rojo en el pecho de la imitación pareciendo que estaba herido.
Jose Antonio eligió también una caña 8-9 cambiando la línea por una hundida del 8 y usando un estrimer de color negro con destellos de flashibú blancos y ojos móviles para darle mas sensación de movimiento.
El cielo no se podía ver , una espesa niebla cubría todo la superficie del agua dando un aspecto tenebroso.
Se introdujeron en el agua con el mayor sigilo posible guardando entre ellos poca distancia, la niebla no dejaba ver más allá de los 15 metros.
El agua se encontraba fría y en calma, no se oía más que el ruido al aletear de los pescadores ; eran las 10 am y comenzaron a mojar los señuelos con el objeto darles vida.
Mientras se acercaban a la zona, como de costumbre se picaban entre ellos" que si tu estrimer es cojo, lanzas menos que......" vamos las típicas chorradas.
Por fin llegaron a la zona ; un amplio recodo en el que entraban los dos pescando, imposible de lanzar desde la orilla ya que se encontraba en su totalidad recubierto de carrizos, haciendo un cortado en el mismo.
Comenzaron a peinar la zona con los señuelos lanzándolos los más cerca posible de la orilla y dejándolos bajar lentamente hasta el fondo como si estuvieran heridos, para transcurridos unos segundos pegar pequeños tirones de la línea recogiendo esta hasta casi chocar con las aletas.
El frío era intenso , la capa espesa de niebla empezaba a levantar poco a poco cuando de repente Juan Pablo pegó un tirón en seco clavando un pez.
Este parece grande , decía esto mientras intentaba acercarlo al pato.
Pero en cuanto lo forzaba un poco este luchaba más y mas intentando deshacerse del anzuelo, lanzándose en largas carreras.
Jose Antonio como de costumbre observaba y sacaba la cámara para inmortalizar el momento a la vez que le vacilaba " ya será una madrilla, que eres un flojo".
Al final resultó ser un hermoso luciete , un buen ejemplar que dio mucha guerra
Una vez devuelto al medio natural, Juan Pablo no dejaba de comentar la picada, cuando de repente Jose Antonio en un recodo al que había lanzado anteriormente y recogiendo muy lentamente notó un pequeño parón en la línea tensó un poco y clavó bruscamente. Habían transcurrido veinte minutos desde que Juan Pablo sacó un lucio cuando Jose Antonio ya peleaba con otro en la misma zona.
Constantes carreras para un lado y otro hasta que este se iba cansando, pero cuando el pescador se disponía a cogerlo este todavía no se había dado por vencido agitándose fuertemente, sacando la cabeza fuera del agua, enseñando sus dientes como si de un temible león se tratara.
Al final logra cogerlo y subirlo al pato, se clavó a un estrimer de color blanco que previamente había cambiado al observar el buen resultado que había obtenido Juan Pablo.
Un instrumento indispensable para quitarles los estrimers a los lucios son los forceps, gracias a ellos no expones tus manos a los afilados dientes del exócido .
Otro instrumento imprescindible cuando el pez se ha tragado el señuelo muy adentro son unos abrebocas, dejando la boca del pez abierta mientras se manipula con el forceps el estrimer para en la medida de lo posible hacer el menor daño a este.
Que maravilloso resulta sacar y poder observar de cerca este pez tan voraz ,
Con unos colores verde azulados que se camuflan en las algas, palos,como si de un camaleón se tratara, con su aspecto de tiburón de agua dulce, en el que sus afilados dientes son temibles para todos los peces que se ponen a su alcance.
Los dos pescadores tras estar aproximadamente dos horas dentro del agua, comenzaron a notar su frescor por lo que decidieron salir del embalse para reponer fuerzas .
Cuando terminaron de comer eran ya las horas centrales del día, por lo que decidieron cambiar de lugar buscando aguas más profundas , donde se apostarían los lucios, hasta que llegara el atardecer, para de nuevo acercarse a la orilla a buscar comida.
Así se acercaron a las inmediaciones de la presa, donde encontraron un lugar para acceder de nuevo al embalse en el que había varios grupos de carrizos.
Como de costumbre se introdujeron sigilosamente con el pato en el interior del embalse , pero esta vez lanzando desde la orilla hacia el interior , recogiendo muy lentamente el señuelo con el fin de que prácticamente rozara el fondo arcilloso , levantando así un pequeño polvillo que hiciera atacar al lucio , creyendo que el estrimer se hallaría agonizando entre la vida y la muerte .
Cuando parecía que la tarde iba a ser aburrida e improductiva en cuanto a picadas , Juan Pablo clavó otro hermoso lucio que podría rondar los 4 ó 5 kilos de peso.
Varias picadas más pudieron notar los pescadores , pero acertadamente los peces también se sueltan del anzuelo, sin antes ofrecer gran resistencia y deleitarnos con hermosas carreras de un sitio a otro.
Poco a poco se acercaba el atardecer y una de esas picadas de exócido no logró soltarse del anzuelo y se convirtió en otra captura, que como siempre estos dos amigos inmortalizaron el instante con sus cámaras y devolvieron a su habitat al pez.
Decidieron salir del agua y pescar los últimos momentos de luz desde la orilla.
La noche se echaba encima , acudiendo a la cita como de costumbre en los atardeceres el viento, atrayendo algunas nubes.
Juan Pablo clavó algo, podía ser grande , no conseguía moverlo del lugar y en varias ocasiones, cuando se sentía apresado se lanzaba a gran velocidad y con mucha fuerza hacia el interior del embalse buscando la profundidad y el cobijo.
Que alegría cuando desde la orilla pudieron observar tan semejante animal, que tras pelear como un autentico pitbull , lograron sacar y hacerle unas fotos.
Gran jornada la de estos dos amigos que recordaran durante mucho tiempo, pues jornadas así no se tienen todos los días.

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