MASTER DEL XALLAS 2.010:
"LAS TRUCHAS DEL FIN DEL MUNDO (FINISTERRE)"
Texto Pepe Díaz, fotos, Santi

 

Los ochocientos kilómetros de carretera que separan Pamplona del Concello de Dumbría nos lo pegamos, mi compañero, Xanti y yo, discutiendo sobre el escenario que íbamos a encontrarnos en Ponte Olveira, en el río Xallas. Yo, negativo por naturaleza, recordaba el río Tambre en aquel campeonato de España en el que nos prohibieron vadear por la riada y otros ríos gallegos con el denominador común de sus aguas y fondos oscuros, truchas pequeñas y escasa diversión. En cambio Xanti, el buen humor en estado puro, me animaba con la información que le había pasado Diego Rodríguez y lo que había encontrado en la Red. Se suponía que habría peces y de buen tamaño, pero yo no las tenía todas conmigo.
Gracias al TOM-TOM que nos prestara Roberto el Biologuillo, llegamos puntuales a la cita en el refugio do Ponte Olveira. Pasamos de largo y bajamos al río. Por fin respiré tranquilo: se trataba de un río amplio, muy vadeable, con innumerables posturas y ¡CEBADAS POR TODAS PARTES! Entonces sí que subimos al refugio de piragüistas y nos tomamos una birras bien frías para olvidar las nueve horas de carretera y dudas.

El resto de participantes fue llegando, todos los gallegos saludaban a Xanti al que ya conocían de sus andanzas en otros eventos como Villagudín y Waldemar mientras que a mí me acogieron de inmediato por ser su pareja (de pesca). No tardaron en llegar también nuestros amigos de Andoáin, Arkaitz y Aitor Urruzuno que vinieron en avión (son pescadores de altura) junto a Jordi Oliveras (también lo es pero un poco menos) a los que recogió Kuki, el gallego de los famosos "kukípteros". Fue agradable reencontrarnos con buenos pescadores a los que hacía mucho que no veíamos como Martín el leonés o José Carlos el asturiano, u otros con los que hacía poco que coincidimos en Llanillo (los bolos todavía estaban frescos) y en seguida se organizó un ambiente formidable.

Los encargados de organizar todo el tinglado fueron los miembros de la asociación SALMO, reconocidos montadores de moscas y MAESTROS ARTESANOS de aquella tierra, las cabezas visibles serían Miguel Seoane, José Arcay,  pero había mucho trabajo anticipado desde la sombra.

EL RÍO XALLAS, AUTÉNTICO PROTAGONISTA:

El magnífico escenario no defraudaría a nadie durante los dos días de competición, salvo a los Checos (uno campeón del mundo) que no le pillaron el punto hasta la última manga. En cada manga las cebadas esporádicas se sucedían y de vez en cuando alguna también repetía mientras se sucedían eclosiones de todas clases y tamaños. Los tramos eran lo suficientemente largos, contando todos o casi todos con corrientes y tablas como para soportar cuatro mangas diarias de a dos competidores por tramo.

Parecía un reo.La población de peces nos pareció extraordinaria (se capturaron 1250 ejemplares de más de 18 cm. y muchísimas más que no dieron la talla), bien estructurada, con peces de todos los tamaños y cuando digo de todos me refiero a que los participantes vimos, clavamos, perdimos o incluso midieron algunos peces de cuidado. Particularmente a mí el Xallas me recordó al Omañas de hace unos años u otros grandes ríos que hoy ya no lo son, con una sólida población, fondos limpios y alimento abundante, un espectáculo que desgraciadamente hace años que no veía en nuestro país. Otra sensación absolutamente personal que percibí fue que en un par de días se me acostumbró la vista a estas aguas ácidas, color "té" que no tenemos en Navarra, logrando entender las posturas y la profundidad con más acierto conforme pasaban las horas.

LA CLAVE:

Paradojas de la vida: en un momento en que la ninfa acapara absolutamente el mundo de la competición, la mosca seca fue la reina indiscutible del fin de semana. Algunos tuvimos que desempolvar viejos tricópteros, de anzuelo roñoso, arrinconados al fondo de las cajas para dar batalla a unas truchas que demandaban un buen bocado o te castigaban con el mayor de los desprecios (que es "no hacer aprecio").

Yo ya me daba cuenta de que cuando lanzaba sobre cebadas serias no lograba resultados pero está uno tan acostumbrado a peces resabiados que lo último que se esperaba uno es que la solución pudiera estar en poner una mosca mayor que una colilla de Fortuna.

En nuestro caso, Xanti y yo no controlamos a nadie a seca con tricópteros grandes hasta haber pescado nuestra segunda manga del viernes por lo que el desconocimiento de este detalle nos impidió mejorar el resultado, ¡con lo que me pesca el Xanti a seca...! Ya durante el sábado controlaríamos a Jordi Oliveras y a David Arcay y pudimos constatar lo bien que navegan los tricópteros del becada del 12 del temido Jordi (ya sé que son excusas de mal perdedor pero como nadie lee el texto sino que solo miráis las fotos de Xanti yo escribo lo que me parece).

Otra impresión interesante que nos trajimos fue el temperamento cambiante de los peces, quizá debido a la excelente conservación del escenario y de su población. Tanto pescando como controlando, pudimos ver como las truchas comenzaban a cebarse casi al unísono para dejar de hacerlo en apenas unos minutos o como en un momento parecía que sólo hubiera trucha pequeña para al momento entrar en acción los peces grandes que parecían ausentes en la zona. Del mismo modo las eclosiones se sucedían con rapidez, los tricópteros que revoloteaban en nubes sobre los prados se lanzaban sobre el río y desaparecían en minutos y en segundos comenzaba una eclosión de bétidos de una y otra especie. ¡Os aseguro que aquello me pareció el Paraíso y nosotros unos privilegiados!

 Vemos unas cuantas moscas a las que pude sacar alguna foto


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